La Federación tiene una misión

2007_50aniversario_logoDentro de unos meses nuestra Federación de Iglesias celebrará su 50º Aniversario. Damos gracias al Señor por su ayuda a lo largo de todos estos años y por todos aquellos que nos han precedido y cuya aportación a la obra del Señor ha sido tan significativa. Ocasiones como éstas son también buenas oportunidades para mirar al futuro, trazarnos nuevas metas y asumir nuevos retos.

Creo que no sólo es legítimo preguntarse por qué y para qué ser parte de una federación de iglesias, sino también sano y necesario. La razón que movieron a los fundadores de nuestra federación, entiendo que en esencia fue el fortalecimiento de las iglesias y el avance del evangelio: iglesias locales que unían esfuerzos para el avance de la Iglesia del Señor. Ese doble propósito sigue siendo perfectamente válido y debe inspirar nuestro proceder en los próximos 50 años. El reto que se nos plantea hoy es cómo hacer realidad eso en una España y en un mundo muy diferentes a los de entonces.

En esta revista haremos un repaso de las áreas y proyectos principales en las que estamos trabajando conjuntamente como federación a nivel nacional. Habría por supuesto que añadir otras iniciativas que se están llevando a cabo a nivel regional, no mencionadas en esta revista, pero de un gran valor. Quizás sería conveniente hacerlo en otra publicación, pues en buena medida potenciaremos el trabajo conjunto si se potencia también el trabajo a nivel regional.

Me asombra gratamente ver el potencial creciente de las iglesias, en recursos humanos y económicos. Es fundamental que todo ello esté bajo el señorío de Cristo y que compartamos una visión de su obra que vaya mucho más allá de los límites de la iglesia local, y por supuesto, sin detrimento de ésta. Para potenciar esa labor común necesitamos potenciar una involucración mayor de los miembros de las iglesias en la obra federada. También una mayor involucración a nivel económico. Muchas de las iniciativas, a nivel nacional o regional, no significan un mayor peso sobre la economía de las iglesias. Otros aspectos de la cooperación entre las iglesias, sin embargo, requieren de nuestra aportación a un fondo común. Debiéramos ver esto, no como mera obligación impositiva, sino como el privilegio de aunar esfuerzos en beneficio de la obra que en común queremos hacer, verlo desde la perspectiva de ser un canal que se ofrece a las iglesias para llevar a cabo una tarea que quizás individualmente, a nivel local, no podríamos hacer. No se trata de dejar de hacer lo que nos corresponde a nivel local, sino facilitar el poder hacer lo que de otra forma sería muy difícil o imposible.

La situación económica más favorable y en general más afluente en nuestro país debería permitirnos una aportación más generosa a unos fondos comunes con los cuales hacer frente no solamente al gasto administrativo propio de cualquier organismo, sino ir más allá para poder atender a diversos proyectos de colaboración como pueden ser un programa de fundación de nuevas iglesias, ayudas a pastores necesitados, envío de misioneros al extranjero, programas de formación teológica y ministerial, potenciación del liderazgo juvenil, programa curricular de Escuela Dominical (pendiente desde hace tiempo), etc.

Dentro de ese marco de colaboración, debemos recordar la ventaja que supone para la FIEIDE el estar vinculada internacionalmente con federaciones similares de otros países. La situación de un mundo cada vez más globalizado debe hacernos pensar en cómo estrechar los lazos de cooperación a nivel internacional. Debemos estar muy agradecidos a la ayuda que durante tantos años hemos recibido de otras federaciones hermanas. En los últimos años se han abierto nuevas posibilidades de cooperación en las que nuestra federación podría tener una aportación significativa en áreas como la enseñanza teológica en países o comunidades de habla hispana, el ministerio hacia inmigrantes en nuestro país o la ayuda social. Tenemos el privilegio no solamente de recibir, sino también de compartir con otros, recordando las palabras recibir” (Hechos 20:35).

En la actualidad estamos estudiando vías de cooperación en el campo misionero y en la evangelización. Muestra de ello es la conferencia que tendremos en abril próximo en Alemania diversas federaciones europeas para estudiar cómo evangelizar la nueva Europa, o los contactos que están habiendo entre nuestra federación y las federaciones de varios países para potenciar el ministerio hacia inmigrantes latinoamericanos en España.

Damos gracias al Señor por las tres nuevas iglesias, más un punto de misión, que se han unido este año a la federación: Castellón, El Grao de Castellón, Cunit (Tarragona) y Lugones (Oviedo). Hay varias iglesias en estos momentos que están estudiando la posibilidad de solicitar su ingreso en la federación. Seguramente habrá otras iglesias que se sientan identificadas con la doctrina y principios de nuestra federación y que podrían unir esfuerzos en este trabajo común. Entiendo que la clave está en la convicción de que lo que da sentido a ser federación es la voluntad decidida de aportar conjuntamente esfuerzos y recursos sabiendo que la suma global de todos será más que la mera suma de cada uno de ellos Aquellos que tenemos responsabilidad al frente de la federación tenemos la sagrada responsabilidad de una buena administración de esos recursos y la mejor coordinación de esfuerzos para que la obra del Señor sea beneficiada. Estamos por ello abiertos a cualquier sugerencia y aportación que pueda enriquecer esta tarea común, y la agradeceremos de corazón.